12 formas de animar a los niños a estudiar

Vía: granpausa.com | www.thestrad.com | Por: Oliver Gledhill
Conseguir el nivel adecuado de participación en la práctica instrumental de un niño puede ser muy difícil. Oliver Gledhill nos ofrece alguna orientación estratégica.
-
Practicar tiene que ser visto como parte esencial de una valiosa actividad a largo plazo. Tiene que ser regular, preferiblemente todos los días, pero en las primeras etapas no más de 12 a 15 minutos por día.
-
Practicar después de descansar es más productivo.
-
La práctica distribuida, por ejemplo en dos partes más cortas durante el día en lugar de hacer una sesión larga; o regularmente durante toda la semana y no intentar hacer todo el día antes de la lección, es mucho más eficaz.
-
La sala de práctica debe ser tranquila, libre de distracciones y adecuadamente equipada.
-
Para los padres que tengan la intención de supervisar la práctica en casa se aconseja también participar en las clases, con el fin de recoger sugerencias y estrategias ofrecidas por el profesor.
-
Para ser eficaces, el nivel de control parental y la participación en las clases debe ser activo, en actitud de entendimiento e implicación con el profesor, en lugar de permanecer simplemente sentado escuchando. La participación de los padres en la práctica de manera presencial debe ir abandonándose entre los 11 y los 13 años.
-
Animar el estudio por pequeñas secciones en lugar de practicar toda la pieza.
-
Fomentar la memorización y la analítica será muy beneficioso, buscando patrones de memorización por fragmentos.
-
Usar distintos enfoques en la práctica y distintos materiales puede ser beneficioso para el aprendizaje de la mayoría de los niños, pero a veces limitar la esfera de la actividad, con un enfoque más holístico, puede adaptarse mejor a la forma de aprendizaje de ciertos niños.
-
Proporcionar un ambiente tranquilo y no amenazante para la práctica ayudará a la imaginación – gracias a los vínculos asociativos – a florecer.
-
Asumir riesgos en cada paso del aprendizaje, especialmente para los niños más “indefensos”, puede ayudar a animarlo a estudiar.
-
Los elogios deben orientarse hacia los aspectos específicos que salen bien (fomentando las metas de aprendizaje y trabajo) en lugar de provocar que el niño trate de complacer en busca de recompensas (metas de orientadas al resultado final y al ego).